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Encuentro con otra teatralidad: El Teatro de objetos.

Conceptos de Antoaneta Madjarova, Sara Bianchi, Ana Alvarado y el Grupo 69 a la Cabeza


Antoaneta Madjarova – Teatro Negro y Títeres

  • En la Argentina hay una gran tradición titiritera, aunque no hay apoyo del gobierno. Yo me considero una afortunada, ya que puedo vivir de los títeres.
  • Desde mi llegada al país (a principios de los años noventa) se ha avanzado mucho. En Bulgaria la carrera de títeres es universitaria (lo que es un logro de los socialistas) y existen diecisiete teatros de títeres estables. Fue un gran choque para mí, llegar acá y encontrarme conque no existía nada de eso, sin embargo (y esta es la razón por la que me quedé) a diferencia de Europa, acá hay muchos chicos, por lo que la demanda es mucho mayor de lo que podemos producir.
  • En los noventa se produce en el país un fenómeno de ingreso del teatro de títeres a los espacios físicos (las salas) y se empieza a producir en un formato más pequeño (de cámara), si bien sigue existiendo el teatro callejero.
  • Hoy hay quien trabaja de esto: dando cursos, en el área municipal, en el circuito comercial o participando de otro fenómeno que es bien argentino (ya que no ocurre en ninguna parte del mundo), el teatro independiente.
  • Yo me considero una artista del teatro independiente.
  • En el teatro independiente es mayor el esfuerzo que se debe poner, por lo que a su vez, los logros son más satisfactorios.

El teatro negro

  • El teatro negro es una técnica de iluminación. Se trabaja con la llamada “luz negra”.
  • Esta técnica surge a fines de los cincuenta, en Europa con un grupo de artistas plásticos que se nuclean alrededor de Jiri Srnec (el fundador del Teatro Negro de Praga). Si bien estos no son titiriteros ya que utilizan más el cuerpo, dejando a los muñecos como algo decorativo.
  • El teatro negro se puede hacer con actores, muñecos, vestuario brillante, objetos... pero si no se le agrega la técnica de los títeres se pierde algo.
  • El teatro negro permite una sensación cinematográfica ya que se utiliza todo el espacio escénico, inclusive en altura y en profundidad.
  • Un espectáculo debe tener la duración exacta, para que el público se quede conforme y con un poco de ganas de ver más.
  • Yo no hago lo mismo que el Teatro Negro de Praga, lo que yo hago es sumar las dos magias; la del teatro negro y la de los títeres. Hago más hincapié en esto último, en el manejo y la vida de los muñecos, lo que lo convierte en algo mágico, poético y absurdo.

Sara Bianchi – El mundo del títere

Pequeña escena.

  • (Irrumpe Lucecita)

Sara: Lucecita, vos no podés estar acá.

Lucecita: ¿Por qué? Yo quiero hablar.

Sara: No podés, porque este es un evento de titiriteros, no de títeres.

Lucecita: ¿Y por qué no hacen una mesa redonda de títeres famosos?

  • Lucecita es el primer títere que hice para mí, en el año cuarenta y seis. Evidentemente los materiales eran mejores que los de ahora.
  • El títere cobra vida cuando está el titiritero animándolo, sino es un muñeco (un objeto). Si no hay personaje no hay títere ya que no hay vida. Hasta que no son personajes los muñecos son decorativos.
  • Con el museo estoy agradeciendo a los títeres que me hayan permitido vivir de ellos. Aunque a veces pienso que es por los años y digo: ¡Que macana! Haber esperado a los ochenta y cinco años para vivir de los títeres.
  • El museo tiene varias instancias, por un lado están los títeres históricos en exposición, a los que no permito que nadie accione, ni le coloque la mano adentro, ya que pienso que el títere tiene el sentido de la mano de su creador.
  • Después está la visita activa, donde los chicos pueden tocar y accionar títeres de cada una de las técnicas y luego está la función y él después de la función.
  • Cuando un chico ve al títere después de la función, yo no creo como algunos que se pierda la magia, al contrario. El chico ve como funciona, lo abraza, lo besa; sigue la misma magia.
  • Con los chicos pequeños es importante que no se cansen; la obra no debe durar más de veinte o hasta treinta minutos si ellos lo provocan. Por otro lado, no es como se dice que si el chico conoce la técnica se aburre; al contrario, si se le enseña como se manejan los títeres antes de la función, se evita que se asusten y luego la disfrutan más.
  • Con los chicos nunca hay que exagerar, para que no reaccionen mal y quizás queden marcados para que no les guste nunca más.
  • Nos ha costado muchísimo convencer a la gente de que el teatro de títeres puede ser tanto para chicos como para adultos. Cuando los adultos vienen se encantan... pero hay que arrearlos para que vengan.
  • Yo me he propuesto mantener las funciones para adultos contra viento y marea, tal es así que no se suspenden por poco público, porque ese público (que hizo el sacrificio de venir) puede traer más.
  • El trabajo del titiritero está lleno de alegría. No es solamente una profesión; es una profesión de amor. Primero se es titiritero, se ama el títere; después se busca de que vivir.
  • El teatro de objetos, bienvenido. Y que se busquen todas sus posibilidades, porque cuando se abre una puerta se está avanzando.

Ana Alvarado – Las vanguardias y el teatro de objetos

Lectura de fragmentos de su tesis: El Objeto de las Vanguardias del siglo XX en el Teatro Argentino de la Post-dictadura

  • El cuerpo del actor, su carnalidad, esa expresividad que pare­ciera no tener límites, frente a la materia dura del objeto, rígido, neutro, mecánico, puede llegar a percibirse frágil y endeble. Cosidad contra carnalidad es la batalla. Batalla en la que el objeto esgrime su materialidad. Es justamente ahí en dónde reside su valor. Es en su limitación en dónde habitan su fortaleza, en su gesto sintético y expresivo, en su clara intención y su estilización potencial.
  • Aunque el límite entre el Teatro de Actores y el Teatro de Objetos, suele ser difuso, en principio es Teatro de Objetos aquel en que el objeto no es un apéndice del actor sino que encarna al personaje por la sumatoria de la tensión inter­pretativa del sujeto-actor que le da vida y la tensión latente del objeto. Es protagonista de la acción.

•  ¿Lo demostrado por un objeto podría ser demostrado por un actor humano? Por lo general, no. Por ser un individuo, ningún actor es, por ejemplo, capaz de crear la representación de un ser humano generalizado, como lo haría un objeto antropomórfico.

 

•  El objeto debe tener un lugar central o “una intención de vida”, para que pueda ser considerado teatro de objetos.

•  El objeto comparte con la máscara, la característica de poder generalizar lo humano.

•  Hoy día, por suerte, los límites están más cruzados. Ya no predomina tanto la lucha entre títere y actor (para el que el títere significaba tomar distancia de la escena). Hoy el actor sabe que se puede “hacer ver” más allá de su cuerpo y su voz.

•  La intención, al día de hoy, es incluir lo multimedial, sin perder lo que tiene de artesanal nuestro arte. No estaría bueno perder ese lugar casi arqueológico del títere, así como el teatro no debe perder la actuación.

(foto: Carlos Furman)

Mayra Carlos – Carolina Tejeda (Grupo 69 a la cabeza) – Títeres porno

  • El títere es la herramienta que nos permite trabajar con pornografía hoy. Hay algo en lo lúdico del muñeco que permite que el público se relaje y podamos aparecer nosotros, con nuestras voces, nuestros cuerpos, nuestros gemidos, con una propuesta más carnal.
  • La pornografía está en la vida cotidiana, además de ser un tabú es algo agradable; por eso la hacemos.
  • Trabajamos la sexualidad como crisis, para hablar de nuestros propios tabúes y reflexiones. No estamos queriendo educar; sí, decir cosas, bajar ideas que le puedan interesar a la gente.
  • Al trabajar con el objeto ponemos nuestras emociones, por más que se lo maneje entre varios.
  • Dentro del mundo del títere, somos un bicho raro (la mayoría somos actores). Hay algo de esa necesidad expresiva que encontramos con los títeres, pero siempre nos tira nuestro lado actoral.
  • La diferencia con el cine porno y lo nuestro, es que en las películas no hay convención sino sexo explicito de verdad. Por supuesto que nosotros, además, desarrollamos una trama.
  • La pornografía que se produce en nuestro espectáculo es la imaginación de la gente, más el muñeco. Si estamos hoy hablando en una universidad, es porque lo que sucede en escena no es real. El miembro que se ve es de goma espuma.
  • Tenemos más interrogantes que respuestas. Somos cinco personas que trabajamos con lo que nos pasa. Jugamos con nuestros límites y nuestras inquietudes.
  • Nuestro espectáculo se compone de escenas de quince minutos, sin relación entre sí, lo que conjuga la historia somos nosotros, los actores manipulando. Cuando el público levanta la cabeza, ve actores transpirando.

69 a la Cabeza

Mayra Carlos

Carolina Tejeda

Extraído de la jornada Encuentro con otra teatralidad: El Teatro de objetos. Realizada el 7 de septiembre en la Universidad de Palermo.

Organizadora: Natalia Pezzi


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